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Guías4 min de lectura

Por qué a la gerencia le cuesta adoptar agentes de IA (y cómo empezar sin sentirse perdido)

En muchas juntas directivas ya se escucha la instrucción: hay que implementar agentes de IA. La frase baja por la organización hasta llegar a una gerente o a un director que tiene que convertirla en un plan. Casi nunca viene acompañada de una explicación de qué significa eso en la práctica, qué cambia el lunes siguiente o cómo se sabe si salió bien.

El resultado suele ser una de dos cosas. O el tema se posterga con discreción, o se le traslada completo a un proveedor que propone algo que nadie en la gerencia puede evaluar.

Qué es un agente, en un párrafo

Para efectos de decidir, uso una prueba sencilla: ¿el sistema hace algo dentro de la empresa o solo habla? Si confirma una cita en la agenda, registra un pago o cambia el estado de un pedido, es un agente. Si solo contesta preguntas y no toca nada, es un asistente. La diferencia importa porque en el momento en que actúa sobre algo real aparecen, juntos, el valor y el riesgo. Escribí con más detalle sobre qué es un agente de IA y cuándo conviene usarlo.

El obstáculo real es sentirse torpe

A mi juicio, lo que frena no es la dificultad técnica. Es algo más incómodo de admitir. Una persona que lleva muchos años siendo competente en su trabajo no está acostumbrada a sentirse principiante, y aprender algo desde cero la pone justo ahí.

Se parece a aprender a manejar ya de adulto, con alguien en el asiento del acompañante. Uno sabe perfectamente adónde quiere ir, pero se le apaga el carro en la primera cuesta y siente que todo el mundo lo está mirando. Muchos adultos prefieren seguir pidiendo que los lleven. Con la IA pasa lo mismo: es más cómodo delegar el tema completo que pasar unas semanas sintiéndose lento.

Mi impresión es que la mayoría de los ejecutivos no va a atravesar esa incomodidad por su cuenta. No lo digo como crítica. La agenda de una gerencia no deja espacio para equivocarse en público, y nadie le reserva ese espacio.

Cómo bajar la barrera sin convertir a la gerencia en programadora

Esto no cambia lo que planteé en el artículo anterior: el primer caso de uso lo debe impulsar la persona que conoce el proceso, no necesariamente alguien de tecnología, y tampoco el gerente. Lo que el gerente necesita no es construir agentes. Necesita suficiente contacto directo con uno pequeño para dejar de sentirse perdido, y con eso poder decidir, asignar presupuesto y hacer las preguntas correctas.

Un ejercicio que propondría:

  1. Elegir una tarea interna, de bajo riesgo y repetitiva. Por ejemplo, clasificar las solicitudes que llegan a un buzón de compras y proponer a quién le corresponde cada una.
  2. Que el agente solo proponga y una persona apruebe cada acción antes de que ocurra. Nada sale hacia un cliente.
  3. Que el gerente lo use personalmente durante un par de semanas, revise los aciertos y los errores, y anote qué no entendió.

Esas notas valen más que cualquier presentación. Son la materia prima para la siguiente conversación con un proveedor, que debería incluir preguntas como estas:

  • ¿Qué acciones puede ejecutar el agente sin aprobación humana y cuáles no?
  • ¿Dónde queda el registro de lo que hizo y quién lo revisa?
  • ¿Qué pasa cuando se equivoca, y cómo se revierte?
  • ¿Cuánto cuesta mantenerlo funcionando después de la entrega?

Si un proveedor no puede responder eso con claridad, el problema no es que usted no entienda de tecnología.

Mi posición

No creo que la gerencia deba aprender a programar para adoptar agentes de IA, y desconfío de quien se lo venda así. Tampoco creo que pueda delegar el tema por completo. El punto intermedio es modesto: un agente pequeño, supervisado, usado por usted mismo el tiempo suficiente para que la incomodidad del principio se le pase.

Esa incomodidad es real y dura un rato. Reconozco que no todos van a querer pasar por ella, y está bien decidir que todavía no es el momento. Lo que no recomiendo es aprobar un proyecto grande sin haber tenido nunca uno pequeño entre las manos.

Si quiere diseñar ese primer ejercicio con alguien que le explique cada paso sin tecnicismos, escríbame por el formulario de contacto y lo armamos a la medida de su proceso.

¿Le pasa algo parecido en su negocio?

Cuénteme su caso
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